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Contrarrevolucion

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Por último, las maniobras traidoras que se efectuaron el día de las elecciones, 18 de octubre de 1959, entre el Comandante de la revolución Rolando Cubelas, y el líder estudiantil Pedro Luis Boitel. Cubelas estaba apoyado por el M26-7 de Fidel Castro, y Boitel por la Federación Estudiantil Universitaria FEU. Estas se celebraron en la Plaza Cadenas de la Universidad bajo un cielo encapotado, con la presencia del hermano del tirano, del despreciable Che y el no menos condenable  “Comandante” Rolando Cubelas, los cuales produjeron la renuncia de Pedro Luís Boitel como aspirante a dicha presidencia,  que posteriormente muriera en huelga de hambre en las ergástulas del tirano. Todo esto dio como resultado que me mantuviera más tiempo en mi pueblo y que fundara el Centro de la Propiedad Urbana de Güines, en unión de un grupo de valientes güineros que me secundaron en el empeño, como fue entre otros el Dr. Manuel Vega.

El Centro quedó instalado en la calle Máximo Gómez, al lado de la sociedad El Liceo. Su vida fue efímera, ya que el terror que ejercieron algunos güineros contra todos los que discrepábamos con las leyes vinculadas a la propiedad dictadas por el régimen, nos llevó al cierre de dicha institución cuando apenas estaba en pañales.


Estábamos a mitad del año 1959 y ya la atmósfera de libertad se había viciado lo suficiente como para que decidiéramos buscar un horizonte más amplio donde pudiéramos dar a conocer nuestras dudas sobre el rumbo que tomaba la Revolución.

Para ese entonces mi concuño Eddy Carrera Vallina, en aquel momento novio de mi cuñada Marta Granda González, compartía mis inquietudes y ambos decidimos buscar a alguien que nos pusiera en contacto con el Movimiento Demócrata Cristiano, organización cívico-política que se encontraba dando sus primeros pasos en ese instante.

El sacerdote salesiano Enrique Méndez fue la persona que a través de un amigo nos permitió integrarnos al MDC, localizado en las calles 9 y J en el Vedado, en la casa del Ingeniero Suárez Carreño.

Allí conocimos a Cárdenas, Bergolla, Enrique Villarreal, José Ignacio Rasco, Benigno Galnares, Valentín Arenas y otros más, con quienes compartimos por varios meses mientras organizábamos el MDC en Güines, pueblo donde residíamos desde que nacimos.

En la casa del Ing. Suárez Carreño, también residencia temporal del MDC, se daban clases sobre la ideología Social-Cristiana y fue donde por primera vez escuchamos la relación que la misma tenía con las encíclicas papales y los pensadores Santo Tomás de Aquino, Maritain y otros más de ideas similares. Esto nos gustó mucho e hizo que nos dedicáramos por entero a dicha organización, ya que no sólo formaríamos parte de una institución que discrepaba de la forma en que nuestro país estaba siendo conducido, sino que estaba de acuerdo con nuestros principios sobre la dignidad humana, la justicia y la libertad.

A mediados de abril de 1960 Bergolla nos informó que Enrique Villarreal y José Ignacio Rasco se habían visto obligados a salir del país rumbo a Estados Unidos a través de la Embajada del Ecuador y que Luís Aguilar León se había quedado al frente del MDC. En ese instante nos enteramos que se habían iniciado los trámites para crear una organización clandestina que sustituiría al MDC público cuando éste se disolviera y que Enrique Ros (Emilio) había sido nombrado como Coordinador Nacional de la misma, posición que ocupó hasta el día 1ro. de agosto en que ésta pasó a José Fernández Badué (Lucas), debido a que Ros se trasladó a Miami.

El 23 de mayo de 1960 Eddy Carrera y yo fuimos invitados a participar en una reunión del MDC que tuvo lugar en las oficinas de Luis Aguilar León, Presidente por sustitución de José Ignacio Rasco, situadas en el edificio de la CMQ en las calles L y 23 en el Vedado.
En esta reunión se discutió la crítica situación por la que estaba atravesando el MDC por parte del gobierno y sus seguidores, habiéndose acordado por los presentes dar por terminada la vida pública del mismo y a ese efecto se redactó el documento que apareció publicado el último domingo del mes de mayo de 1960 en el periódico “Información.” el cual podrán leer a continuación:

ÚLTIMO MANIFIESTO DEL
MOVIMIENTO DEMÓCRATA CRISTIANO
DIARIO “ INFORMACIÓN ”
DOMINGO 29 DE MAYO DE 1960

“A LA OPINIÓN PÚBLICA”
LA HABANA, REPÚBLICA DE CUBA

El Movimiento Demócrata Cristiano surgió a la luz  pública bajo el ámbito generoso que marcó hace más de un año el derrocamiento de la Dictadura.
Con el renacimiento de las libertades patrias hubo muchos cubanos que creyeron llegado el momento de enarbolar en Cuba la limpia bandera de la Democracia Cristiana que tan hermosas conquistas ha logrado en los países hermanos del continente.
Como la gran mayoría del pueblo cubano, el Movimiento Demócrata Cristiano unió su entusiasmo a la gran obra renovadora nacional y aplaudió y aplaude fervorosamente las realizaciones positivas de la Revolución: la instauración de la honestidad administrativa, la preocupación por las clases menesterosas, el rescate de la soberanía nacional, etc. Tales reformas nos lucían las premisas necesarias y justas que debían conducirnos a una situación jurídica de amplia libertad e igualdad para todos los cubanos.
Lamentablemente, el fecundo impulso creador de la Revolución  se ha visto oscurecido cada vez más por algunos aspectos negativos que han ensombrecido el cuadro, la tendencia hacia el gobierno de una sola voluntad unipersonal e inapelable, la férrea limitación de las voces discrepantes, la propensión totalitaria a subordinar al Estado todas las actividades económicas, el progresivo control de todos los medios de expresión  pública. El desarrollo de esas tendencias ha contribuido en tal forma a reducir el margen de movilidad de los grupos no gubernamentales que hoy en día puede afirmarse que, fuera de los voceros oficiales, sólo el Partido Comunista puede desarrollar a cabalidad y sin cortapises su propaganda y su acción.
Tal situación pugna con los principios esenciales de la Democracia Cristiana que tienden al desarrollo de la justicia social  dentro de un estado de derecho democrático, que ampare y respete todas las posturas y todas las ideas. Para luchar por la difusión  de sus ideales, la Democracia Cristiana requiere un mínimum de condiciones y de posibilidades que le garanticen la libre expresión de su pensamiento.Y tales condiciones no se dan en Cuba.
De ahí que, teniendo presente su responsabilidad con respecto a la nación y a los demás movimientos hermanos del continente, los integrantes del Movimiento Demócrata Cristiano hayan decidido suspender sus actividades públicas y recesar como movimiento organizado. Ello no implica ni claudicación ni renuncia. El Movimiento Demócrata Cristiano permanece como ideal y como esperanza, pero recesa como movimiento organizado hasta que las circunstancias nacionales permitan de nuevo la organización de grupos y entidades de diversas ideologías.
A partir de este momento, suspendidas ya nuestras horas radiales en la Habana, Camaguey y en Santiago de Cuba, todo manifiesto o proclama que aparezca apoyado o firmado por el Movimiento Demócrata Cristiano  de Cuba habrá de reputarse falso. El Movimiento Demócrata Cristiano no volverá a alzar su voz hasta que se restablezcan las condiciones propicias al libre juego de las ideas.
Dr. Luis Aguilar León, Presidente, Jesús Angulo Clemente, Eddy Carreras Vallina, José Fernández Badué, Oscar Miñoso Bachiller y  Ramón Galeano Arango
Una infamante coletilla apareció al final de la declaración.
Ese mismo domingo por la mañana hubo quien pidió que fuésemos colgados en el palo más alto del pueblo y otros no nos saludaron cuando esa noche dimos dos vueltas en el parque.
En los primeros días del mes de junio de 1960 se publicó en el Periódico “La Calle” suscrito por Segundo Cazális, la siguiente difamación. (Esta es una copia fotostática es un recorte del original que nos enviaron desde Cuba)

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Jesús Angulo era estudiante de Derecho y Eddy Carrera era estudiante de Ciencias Comerciales, ambos en la Universidad de La Habana, Cuba.

 

Al día siguiente de esta nota en el periódico “La Calle” el comentarista José Pardo Llada leyó y comentó dicha acusación en su espacio radial de la una de la tarde.

Con posterioridad a esta difamación, a mí y a Eddy Carrera Vallina, se nos hizo imposible terminar nuestras carreras debido a la repulsa que recibimos, en las respectivas escuelas y en mi caso particular, por los que hasta ese momento habían sido mis compañeros de estudio en Güines.